martes, 4 de junio de 2013

La información: un paso imprescindible para decidir con libertad.



Todos hemos leído durante estos últimos días diversas informaciones y opiniones acerca de la decisión tomada por la actriz Angelina Jolie. A muchos les ha sorprendido la publicación de los motivos que han inclinado a la artista a optar por una intervención, a todas luces tan agresiva, como la mastectomía bilateral. Hemos escuchado opiniones favorables y también en contra de esa medida, que como Jolie describe en el New York Times  (http://www.nytimes.com/2013/05/14/opinion/my-medical-choice.html) ha tomado para reducir su elevado riesgo de padecer un cáncer de mama. En su caso concreto, al ser una portadora de la mutación del gen BRCA1, el riesgo estimado de padecer un cáncer de mama durante toda su vida alcanzaba el 87%. Una vez que Angelina Jolie “asumió su situación particular, decidió tomar medidas encaminadas a reducir la posibilidad de desarrollar la enfermedad”, que ella además había vivido como hija.

En los Estados Unidos, es práctica habitual de los especialistas de la mama, el proponer a las mujeres de riesgo elevado, incluyendo pacientes con cáncer de mama, la realización de una mastectomía profiláctica. Ello no implica que todas las mujeres se sometan a una extirpación de ambas mamas; en cualquier caso, y me parece importante destacarlo, son informadas de todas las posibles alternativas. Y esto constituye, precisamente, el mayor beneficio: la extensa información que reciben por parte del equipo responsable de su tratamiento. Solo una mujer informada puede tomar sus decisiones con libertad.

¿En qué consiste esta operación llamada mastectomía profiláctica? La mastectomía como todos saben es la extirpación de las mamas; pero existen diversas posibilidades técnicas, que al tiempo que son radicales desde el punto de vista oncológico, conservan y pueden mejorar la cosmesis, como la mastectomía conservadora de areola y pezón, técnica aplicada a Angelina Jolie. Radical significa que hay que extirpar todo el tejido mamario, toda la glándula mamaria, para reducir al máximo el riesgo de aparición de tumores. Permítanme que lo explique con un ejemplo del ámbito de las frutas. Imaginen un aguacate partido por la mitad, al que le retiramos el hueso. Si queremos vaciar su pulpa, y conservar la piel verde para rellenarla,  tendremos que, cuidadosamente, separar la piel retirando toda la carne del aguacate con una cuchara. De forma similar, durante la intervención quirúrgica se debe separar la piel de la mama de la glándula minuciosamente, para reducir al máximo la posibilidad de que se desarrolle un tumor maligno en el futuro.

La conservación cosmética implica que no extirpamos la piel, ni la areola y el pezón; y que no solo no se extirpan estas estructuras, sino que se “miman” para ofrecer la mejor reconstrucción posible de los pechos. Actualmente, las opciones de reconstruir son múltiples, bien con prótesis de gel de silicona cohesiva o técnicas que utilicen los propios tejidos de la mujer. Los cirujanos plásticos procuran la individualización de las soluciones a cada caso y los resultados son muy gratificantes para la mayoría de las mujeres que han tomado la decisión.



Soy cirujano general con especial dedicación a las enfermedades de la mama y desde hace más de diez años recomiendo la mastectomía bilateral a las mujeres que tienen riesgo alto de presentar un tumor maligno de mama durante su vida. Recomiendo, que no impongo. Esta aclaración es pertinente, ya que hablamos de mujeres con riesgo o probabilidad de padecer una enfermedad. Las mujeres deben poder decidir si desean o no someterse a esta cirugía, como todos debemos ser libres para optar por un tratamiento u otro. El punto clave es la calidad de la información que se ofrece previamente a la decisión. Esta información amplia, de las múltiples opciones, es lo que otorga la validez al llamado consentimiento, papel que firmamos como pacientes para autorizar una técnica invasiva en nuestro cuerpo.

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